martes, 26 de julio de 2022

El inclusivo (de posiciones mías).

 


    Este artículo me lo debía...


    O, en realidad escribo esto porque no quiero escribir de educación, de política o mucho menos del dólar. Sea como sea, porque me lo debía o para evitar escribir sobre el cansancio de ser argentino, intentaré fijar mi postura sobre el empleo del lenguaje inclusivo, tanto en la educación como en la vida cotidiana.

    Hace falta aquí una mínima definición, de esas que yo puedo dar. Es increíble, pero estos artículos mal escritos son vistos por gente de lugares raros, como Canadá o Polonia... O son argentinos radicados allá, o son bots que buscan la palabra bomba o ánthrax... A esos habría que explicarles mínimamente.

    No me voy a esmerar mucho con la definición, hay gente que lo ha definido mucho mejor de lo que yo pueda hacerlo. Pero la base es que el lenguaje es sexista e invisibiliza a las mujeres y a las minorías que no se autoperciben como varón o mujer (los no-binarios). Este es un hecho indiscutible.

    Al usar palabras como hombre (para referirse a toda la humanidad), diputados, verduleros, camioneros, maestros, las mujeres (y los no-binarios) desaparecen, aunque la RAE diga lo contrario. Se propone entonces una variante inclusiva del lenguaje, un género neutro donde se reemplace la “o” de compañeros, por la “e”. Sería compañeres entonces la forma inclusiva de compañeros.


    Quien haya leido hasta aquí ya habrá podido advertir que no estoy escribiendo en inclusivo. Y no es que esté en contra, tiene que ver con mi posicionamiento...


    ¿Y a quién cuernos le importa mi posicionamiento?, preguntará alguno...

 


 


    Por empezar a mí, el que escribo soy yo y si no te gusta pasá de largo, sería la respuesta chicanera. Pero va más allá de eso. Y tiene que ver con mi motivación para esta escritura...¿Por qué me debía a mi mismo escribir esto?


    Este es un artículo que me debía a mí mismo escribir porque como docente existe en mí la tensión entre emplear en mis clases el correcto castellano, que aprendí desde chiquito, que tanto y con tanto gusto leí y ahora a veces escribo (mal), y emplear el inclusivo, que es más justo, no invisibiliza a nadie y con cuyos fundamentos coincido. Me cuesta emplear el inclusivo, esa es la verdad. Este análisis de mi posicionamiento intenta indagar el por qué, y quizás le sirva a alguien que esté en mi misma posición.


    Hay varias razones. La primera, obvia y ya mencionada, todos (la mayoría de nosotros) aprendimos a hablar, leer y escribir en la versión ortodoxa del castellano (sin el neutro). Y la realidad es que por más que las razones sean muy justas, no es fácil modificar una lengua, ni los usos y formas de hablar de una comunidad de hablantes, menos en un par de decenas de años. 

    Quizás en quinientos (o mil) años el neutro sea la forma principal, y las formas habituales que hoy usamos sean arcaicas o estén en desuso. Pero yo no lo voy a ver... Es un ejercicio interesante leer sin adaptaciones un libro de hace más o menos quinientos años (el Quijote por ejemplo)... El castellano cambió, pero en quinientos años...


    Otra razón es de pertinencia o eficacia. Un ejemplo que siempre doy (en las discusiones de café) es el siguiente: Si uno (une) está en una marcha en la que se luche por la conquista de algún derecho de género (la interrupción legal del embarazo por ejemplo) es sumamente pertinente (y eficaz) hacer hincapié constantemente en el lenguaje inclusivo, como modo de visibilizar a las mujeres y a las minorías en este reclamo.

    Ahora, si en un verdurazo de los agricultores en Plaza de Mayo, decimos “les verduleres”, además de provocar cierta risa (perdón, pero en este estado de la cultura es así), dejamos de atender al reclamo en sí (la poca ganancia de los productores de tomate) y nos empezamos a preguntar por las verduleras (o los verduleros no-binarios). Es decir, el inclusivo no es pertinente y hace perder eficacia al reclamo, desvía nuestra atención. Lo mismo para les camioneres si cortan una ruta, o les ruralistas (les garcas ruralistas diría yo). Así, a mi juicio, hay ocasiones en que el inclusivo no es pertinente, y confunde (a veces cuando explico esto me acecha la imagen de un verdulero trans, pero qué le vamos a hacer).


    Finalmente, están los excesos. Feministas (o no) demasiado poseidas por el inclusivo que hablan de perres y gates, por ejemplo... Ni analizo esto porque no quiero desvirtuar, pero existen personas que hablan de este modo.


    Entonces, el lenguaje inclusivo, con sus reglas y su gramática, es justo, es aceptable, responde a un reclamo y a una necesidad, pero va a tener que ir de a poco... Es una construcción que no se puede imponer. Y tampoco prohibir, como intenta Larreta. Es más, me siento mucho más motivado a utilizar el inclusivo en las escuelas de CABA, con lo que la prohibición solo atrae a quienes quieren transgredirla. Como me dijo alguna amiga psicoanalista (y Freud), la prohibición y el deseo van de la mano. Probablemente gracias a las autoridades educativas de CABA el inclusivo termine empleándose mucho más.


    Mi postura resumida sería: como receptor, es justo, tolero escucharlo (aunque a veces duelan los oídos), tolero bastante menos leerlo (sí duelen los ojos), pero más allá de mis molestias, no lo censuraría ni me pondría en la posición “no entiendo, hablá (o escribí) bien”.

    Como productor, solo lo uso a veces en forma oral, cuando hay algo (una desigualdad entre géneros, por ejemplo) que quiero hacer notar. Es decir, cuando juzgo como hablante, que decir alumnes en lugar de alumnos es importante.

    En forma escrita no lo usaría (más allá de que en la UBA se permita), quizás mis hijos o mis nietos lo hagan. Ya se habrá notado que estoy a favor, pero por ahora no puedo escribir en inclusivo. Por supuesto, es inaceptable la cultura de la cancelación a favor de la corrección política. Quienes pasen a Borges o a Cervantes al inclusivo tendrán pelea... también los que intenten cambiar la película Psicosis... O el tema de Molotov...


    Bueno, con respecto al inclusivo ya está clara mi posición. Faltaría agregar que en mis clases hago notar que si bien el tema del ocultamiento de la mujer y las minorías en el lenguaje sexista es importante, es pequeño (a mi juicio) con respecto a otras reivindicaciones de las mujeres y los no-binarios... 

    Por empezar, que no las (les) maten, que no las (les) violen, que no se emplee violencia física ni simbólica contra elles, que les paguen lo mismo que a los varones por la misma tarea, que tengan la misma representatividad política que los varones, y muchas más, entre las que la del lenguaje, es relativamente menor.


    Sino, podría darse el caso de una comunidad totalmente hablante del inclusivo en que la hinchada de boca le cante a la de ríver “les de ríver son todes putes” (con musiquita). Sí, es un chiste desubicado pero lo que quiero hacer notar es que hay una jerarquía en la que el lenguaje es importante pero es menos importante que la discriminación (en este caso).


    Bueno, cumplí mi deuda y me saqué las ganas con el inclusivo.



    Es todo.



    PD1: espero no haber hecho enojar a nadie (y que ningún grupo de feministes venga a cagarme a trompadas).

    PD2: comenten y difundan... AdSense me prometió que si junto un millón de vistas me regala dos fetas de queso gruyere.

    PD3: dejo un artículo más sobre el inclusivo, por si quieren leer algo más serio. 

    PD4: lean a Borges y al Quijote antes de que los cambien.










domingo, 29 de mayo de 2022

Piquetes encubiertos (cómo está el tráfico, doña...)

      Últimamente los piquetes se han transformado en un tema sensible para los opinadores (con chupines o no). Los medios opositores, y dependiendo de quienes sean los que cortan la calle, a veces oficialistas también, se desgarran las vestiduras y hablan de la libertad, de la república, del derecho a circular, y de la cantidad de horas que pierden los ciudadanos al atravesar un piquete.

       No es este el lugar para dirimir la situación, aunque mi posición es clara: el derecho a comer y a tener un trabajo digno (y una vida digna) tienen prioridad sobre el derecho a circular de los particulares (que puede ejercerse tomando otra calle o evitando la zona). Con respecto a otro tipo de piquetes, como los de los antivacunas, los libertarios o los del campo, habría que pisar el acelerador y circular... Sí, justo al revés de lo que suele pasar.

 

       Pero el tema de este artículo no son esos piquetes, sino otro tipo de piquetes, los que yo llamaría piquetes encubiertos. Cito algunos ejemplos que conozco, del AMBA (sepa disculpar la gente que no es de Buenos Aires, pero estoy seguro que en otras ciudades también sucede):


    • En Av. Rivadavia a la altura de Ciudadela, a causa del soterramiento del ferrocarril Sarmiento, durante seis cuadras la avenida tiene dos carriles. En horas pico se pueden perder tranquilamente 15 minutos para recorrerlas, en auto o en colectivo. Es un piquete mucho menos espectacular que los de Barrios de Pie o la CCC pero está siempre, uno ya cuenta que ahí se come unos minutos para siempre. Se pierde mucho más tiempo humano ahí que en cualquier piquete céntrico. Los piqueteros son unas chapas con publicidades del gobierno que cortan los otros dos carriles para siempre. Porque todos sabemos, además, que el soterramiento no se va a hacer nunca porque no hay plata. La obra no progresa, está igual que hace tres años, pero eso sí, cada gobierno nuevo hace un acto diciendo que se va a terminar. Y en Haedo, al obrador lo llenaron de policías...

    • Para que no se piense que es con el gobierno nacional, en la misma Rivadavia, pero a la altura de Floresta (Lacarra), hay un obrador, probablemente para hacer una parada de colectivos que quita un carril y medio por dos cuadras. Los transtornos que nos ocasionan, al gobierno de la ciudad mucho no le importan.

    • Sigo con la ciudad: El parque poronga (sí, escribí poronga) de Honorio Pueyrredón. Más allá de mi postura, es obvio que mucha gente del barrio que vive por ahí no quiere el parque. Es más, la justicia paró la obra. Sin embargo, las chapas y los obradores (el piquete) continúa ahí a modo de venganza (aunque yo tengo la creencia de que la empresa que iba a hacer el parque sigue cobrando... no, seguramente debo estar equivocado). Lo curioso es que con tal de hacer negocio, Larreta no tiene problema en enfrentarse con los vecinos de Caballito, uno de los barrios en que porcentualmente tiene más votantes. Por las dudas, no estoy en contra del progreso o de la obra pública en general, pero si la justicia paró la obra habría que quitar las chapas y el obrador y dejar circular... Si hay acuerdo se vuelven a poner, no hay por qué castigar a los vecinos y a los autos que circulan. O sí.


       Hasta acá con los piqueteros que son tres chapas y un cartel, por años. Porque el problema no sería tal si el soterramiento se estuviera haciendo. El tren San Martín, elevado, no para en dos estaciones (Villa Crespo y Paternal), pero es una incomodidad transitoria, en algún momento se va a terminar. El soterramiento no, es como el subte a Liniers...


       Y para terminar, un ejemplo de piquete de humanos pero con dinero, que no responde a ningún reclamo sino simplemente a que hacen lo que se les canta.

       Sí, me refiero a la parte comercial de la Avenida Avellaneda, donde venden ropita. Ahí, de 9 a 17, de lunes a viernes, vale todo: autos con baliza estacionados, en doble, triple y hasta cuádruple fila. A veces micros de larga distancia que vienen del interior. La avenida se transforma en una calle de un carril donde a duras penas pasa un colectivo. Son gente de trabajo, y como son gente de trabajo, hacen lo que se les canta el higo (sí, también escribí higo). Los giles que perdemos media hora o más para hacer quince cuadras nos jodemos. Y no son los del Partido Obrero los que nos joden.

       Por supuesto que la policía está bien sobornada, mira para otro lado y la AGC (agencia gubernamental de control, que están siempre) se preocupa más de que algún mantero nigeriano trate de vender su mercadería (ah, estos nigerianos...) que del quilombo que es toda la zona. Ahí no hay multas y las grúas no van. Y si miro un poco más en general se nota una auténtica falta de planificación en toda la zona. Eso sí, pusieron canteritos.


       Bueno, hay más ejemplos, pero creo que el concepto quedó claro. Yo, si sé que voy a perder media hora en el tránsito, prefiero que mi molestia, y la de muchos otros, sirva para hacer visible un reclamo, y no para que el dueño de una tienda de ropa pueda descargar, o deje el auto con baliza porque es descendiente de Avellaneda, la calle es de él y que los demás se jodan. O para que pueda ver publicidad del gobierno de una obra que no se hace en unas chapas.


       Porque en los piquetes de verdad, lo que se dice es que te prohiben circular, te hacen perder tiempo, y todo eso. La cuestión es lo que no se dice tanto. Que en este país es necesario organizarse, protestar y cortar una calle porque hay miseria, no hay vivienda, hay pobreza, hay indigencia.

Porque hay hambre.

Los mejores, los únicos, los métodos piqueteros (me salió el trosko...) 

Es todo.


PD: perdón a la gente del interior, se que este escrito es muy porteñocéntrico... prometo temas más generales para la próxima.









sábado, 16 de abril de 2022

Redes sociales, citas y otras yerbas (haciendo senderismo).

 

       Hace más de un año que no escribo nada. Problemas personales y bastante trabajo me lo impidieron. Pero a no alegrarse, lo bueno dura poco y acá estamos, otra vez, fatigando los ánimos de mis lectores.

       Y esta vez, el tema no serán los docentes. Seguimos siendo maltratados y cobrando miseria, pero ya escribí mucho sobre eso. Paseen por el blog, hay artículos varios. Tampoco escribiré de política, la grieta sigue, Alberto y Cristina se pelean, también Larreta y Macri (gato), y Milei espera su oportunidad mientras practica sexo tántrico... Recomiendo leer ElOtro es idiota, aunque ya está medio viejito.


       Esta vez el tema tiene que ver con alguno de mis problemas personales. Esto es, he pasado a formar parte del equipo de los divorciados... Y así, me he obligado a, o he querido frecuentar distintas apps y redes sociales para volver a empezar. No se si es muy inteligente lo que estoy haciendo, pero bue...


       De este modo, a las redes que usaba con otros fines, como facebook o instagram les agrego un nuevo fin, y además ingreso en el maravilloso mundo de Tínder, Badoo, Happn o Bumble, para citar aquellos en los que verdaderamente estuve.


       Y en principio la finalidad de participar de estas redes no es eso en lo que están pensando sino charlar un poco y quizás conocer a alguien. Obviamente esto no descarta lo otro, pero soy de los que piensan que las cosas se dan naturalmente (o no se dan). Así que en principio no busco sexo casual (no se por qué el adjetivo casual, es como que pasaba por ahí y terminé poniéndola (perdón) sin darme cuenta). O sea, mi decisión por ahora es comportarme como un caballerito.


       Otra decisión que tomé es no pagar premium por ninguna de estas aplicaciones... es decir, usar su versión gratuita. Y así es como cerré mis cuentas de Bumble y Happn, porque en estas dos, si no pagás adicionales, prácticamente no tenés chance de nada. En Bumble, los perfiles están muy codificados, y la característica es que si hay match (coincidencia), la charla la tiene que empezar la mujer. Casi un mes estuve, hice algún match, la charla nunca empezó y me fuí de aburrido. Otro tanto con Happn, muy basado en la imagen también.


       Entonces, quedaron las tradicionales Facebook e Instagram, que son junto con el Whatsapp las redes en donde la cosa seguiría, y las apps Tínder y Badoo, para que uno con el dedito diga si una cara (una persona si el perfil no es falso) le gusta o no le gusta.


 


       Pero, antes de mandarme a criticar, debo aclarar que no son críticas a las mujeres. Yo soy un tipo y no tengo acceso a perfiles de otros tipos... es más, si pongo que me interesan los hombres, el algoritmo me presenta gays o trans, no varones heterosexuales. Pensé en hacerme un perfil falso para ver contra qué compito pero me pareció la misma berretada que critico en los demás. De todos modos, estoy seguro que cada crítica a los perfiles de mujeres tiene una correspondiente en los perfiles de los varones, no creo que un género se comporte mejor que el otro en esto.


       Empezamos, entonces, con las trampas, trampitas y falsedades de este maravilloso mundo...


    • La edad: mujeres de más de 60 que declaran 43, me pregunto qué harían si realmente tuvieran que encontrarse con un tipo a tomar algo...

    • Las fotos mentirosas: con anteojos oscuros, con barbijo, con sombreros o gorras que tapan los ojos. Si están a su juicio gorditas, solo la cara. Y si la cara no las favorece, de espaldas (a una le pregunté si era pariente del Tío Cosa y me bloqueó), o alguna parte del cuerpo, las tetas o los pies, por ejemplo.

    • Las fotos grupales: No se cuál de todas esas mujeres es Petunia, de 45 años... O quizás sea alguno de los señores...

    • Las fotos un poquito viejas: señoras de 50 años con pantalones de los 80, o la foto de la primera comunión. Y después hablan de una relación seria.

    • Las no – fotos: Perros, gatos, caballos, personajes de animé, Violencia Rivas, playas con atardeceres, la luna ... No, loca, poné la cara, no quiero salir con Sarah Kay, quiero ver tu maldita cara. Y las peores son las que ponen al Principito con alguna frase profunda, cuando no que lo esencial es invisible a los ojos (con lo cual podría terminar teniendo sexo casual con un alienígena).

    • Los fondos: esto sobre todo en Tínder... Las minas de Tínder tienen todas yate o pileta, o estuvieron en el Taj Mahal. Supongo que los tipos también lo hacen, pero a veces cansa ver gente con las pirámides de fondo que escribe relación con ese...

    • También en Tínder, un montón de chicas se dedican a la astrología o hacen senderismo... ¿Qué carajo es el senderismo?

    • Las demasiado honestas: gorditas que muestran sus rollos mientras se bajan una de muzzarella o sonrisas con huecos. Tampoco es así.

    • Exigencias desmedidas: una cosa es pedir un caballero para una relación seria y otra cosa es pedir que se abstenga quien mida menos de 1.85m o exigirle al caballero movilidad propia porque ella no se va a mover de Paso del Rey (por decir algo). Está bien, en estas redes hay muchos más tipos que mujeres, las mujeres eligen, pero... ¿Quién carajo te creés que sos?

    • Siguiendo con las exigencias, las que quieren que el tipo no tenga hijos, o que pueda viajar por todo el país (o el mundo) con ella.

    • La descortesía: en Badoo a veces se puede chatear sin hacer match, así que en esos casos estoy invadiendo, por ahí no aplica la crítica, pero si hiciste match, hablá, contestá, aunque sea para decir que te equivocaste y que el dedito era para el otro lado. Esta descortesía es posible también porque hay muchos más varones que mujeres.

    • Las coleccionistas: Juntan varios matches, no les dan bola y le muestran a las amigas... “mirá cuántos tengo”... mentira, seguramente sos parte de la colección del tipo que te muestra a sus amigos.

    • Las horrorosas faltas de ortografía.



       Bueno, no quiero seguir, sino parece más malo de lo que es.

       Realmente, cada tanto, uno puede tener una charla amena... o un encuentro, virtual o real...

       Porque estas apps son jueguitos, son un pasatiempo que nos ahorran ir a un boliche a conocer gente, y por ahí nos dan la posibilidad de ir a tomar un café con leche o una cerveza con alguien. Ahí empieza la vida real. Como digo en alguna de mis presentaciones, la vida real es aquello que ocurre después del café con leche.


       Sean felices.


       Es todo.



       PD1: Hagan click en las publicidades, que si logro un billón de clicks por ahí me dan tres dólares y medio...

       PD2: Si alguna señorita desea ir a tomar un café con leche conmigo, no tiene más que solicitarlo (envíen foto, eso sí).

       PD3: Basta! Me voy! Rumbo a la puerta, y después a un boliche a la esquina... A tomar una ginebra, con gente despierta, esa sí que es Argentinaaaa...



sábado, 6 de febrero de 2021

Poniendo estaba la gansa...

          Les juro que he tratado de escribir de otra cosa. Ajedrez, go, shogi, juegos de tablero, bridge, matemáticas, fútbol, publicidades, comentarios de series y películas, ciencia ficción, animé, comunicación social... Pero siempre vuelvo a los mismo temas: la política, la docencia, las condiciones de la docencia, las políticas educativas, las elecciones, y mortificaciones de ese tenor.


          Es que quizás, después de tantos artículos sobre estos temas, escribir sobre ajedrez o sobre ser vegetariano sería una ruptura del contrato de lectura de este blog. Los lectores de este blog (algunos hay) esperan que le reclame a Trotta por la off-shore, no una receta para hacer seitán. Por eso, probablemente abra otro blog para escribir sobre todos esos tópicos que también me interesan pero que no me parece adecuado compartirlos en Tres empanadas...

          Así que si quieren hacer leche de almendras, es fácil pero no es acá... Acá se escribe de otra cosa, de lo de siempre...


          Mi última entrada fue en septiembre (hace cinco meses). Escribí, resumidamente, que la tele-escuela fue un fracaso, con graves consecuencias para los chicos, que los docentes tenemos derecho a un lugar y horario de trabajo, que las condiciones del trabajo virtual de los docentes eran inadecuadas y antiestatutarias (cuando no penosas) y que no había en ese momento ningún impedimento para que al menos los docentes vuelvan a las escuelas con todos los protocolos para ir recuperando la normalidad, que es la presencialidad.

          ¿Qué sucedió desde ese momento hasta ahora, en que prácticamente se exige la vuelta a la presencialidad?

          Voy a omitir las vergonzosas declaraciones de Acuña sobre la profesión docente. Podría haber escrito un artículo pero estaba bastante enojado y me iba a salir un clásico artículo insultante...

          Soy pobre, más o menos viejo, zurdo (de izquierda tradicional o trosko según el día), pero en ningún caso me considero un fracasado. Sí me siento dolido por las opiniones de una persona que no es docente, que en su vida dio una clase y que según sus palabras quedó de ministra porque todos se fueron a otros cargos y a ella la dejaron ahí...

          Volviendo al tema, lo que parece que sucedió es que se empezaron a dar cuenta del gran daño que resultaría de continuar con la virtualidad... especialmente en un año electoral, agrego yo...

          No tengo estadísticas, no se si alguien las tiene, solo puedo contar mi experiencia como profesor de matemática de secundaria. Puedo decir que con la virtualidad (classroom, material impreso, alguna clase por meet o zoom) se pudo llegar a la cuarta parte (con suerte) de los contenidos de un año normal, para pocos alumnos. Para decirlo de otro modo, trabajé (bastante) para pocos y se vieron la cuarta parte de los temas. Y no me considero especialmente bueno o malo como docente, pero preguntando a mis colegas los números son un poco más o un poco menos, pero en ningún caso puede decirse que la virtualidad se haya acercado al menos a un año normal.

          Se podrá decir que la muestra es pequeña, que los cuarenta docentes a los que tengo acceso no son representativos, pero yo estimo que debe haber estadísticas que den cuenta del desastre de 2020, solo que no se dan a conocer...

          En suma, creo que se perdió el año. Aunque los docentes fuimos creativos y trabajamos, en muchos casos mucho más que lo habitual. Porque es cierto que hubo una pandemia, pero también hubo una sobreestimación de la virtualidad y una falta de comprensión de lo que estaba sucediendo...


          La presencialidad es una parte fundamental del proceso educativo. En eso acuerdo con las autoridades.

          Pero... hasta acá llega mi acuerdo.

          O para decirlo de otro modo, se debería tender a la presencialidad, en eso es en lo que estoy de acuerdo.

          La cuestión es que si bien ya comienza lentamente el plan de vacunación y los múmeros en el AMBA son estables o descienden lentamente (luego de la subida de las fiestas), el covid es todavía una amenaza y los protocolos son necesarios para preservar la salud (y la vida) de alumnos, docentes y familias.

          Es entonces cuando aparece la famosa frase del gran Alberto Olmedo (el cómico, no el de la campera amarilla que también es cómico pero menos gracioso)... 

 


 


Poniendo estaba la gansa... decía Olmedo...


- Los docentes deben usar máscara... poniendo estaba la gansa.

- Alcohol en gel, jabón... poniendo estaba la gansa.

- Las escuelas deben tener aulas amplias y correctamente ventiladas... poniendo estaba la gansa.

- Cursos numerosos que deben dividirse en burbujas... poniendo estaba la gansa, no pretenderán que el docente imparta clases presenciales y virtuales por el mismo salario en el doble de tiempo, hay que nombrar un docente.

- Licencias por covid o por grupos de riesgo... poniendo estaba la gansa para los suplentes.

- Termómetros digitales o medidores de dióxido de carbono... Sí, poniendo estaba la gansa.

- Los docentes deben cambiarse de ropa o de calzado al entrar en la escuela... Poniendo estaba la gansa, cuánta ropa piensan que tengo con el sueldo misérrimo que me pagan por trabajar en cinco escuelas (¿cinco pares de zapatillas? Nunca me pasó).

- Transporte público... poniendo estaba la gansa para que pase un colectivo cada tres minutos y no cada quince.

- Virtualidad desde la escuela... poniendo estaba la gansa para la conectividad y el personal que correspondiere.

- Computadoras para chicos y docentes... poniendo estaba el palmípedo.


          Acá aparecen las tensiones. Los gobiernos no quieren ser la gansa y por lo tanto no quieen poner, o quieren poner lo menos posible. Tanto CABA como Provincia de Buenos Aires. En CABA hay más conflictos visibles porque los sindicatos son de la oposición (además se quiere empezar antes), pero lo de no poner es común a las dos jurisdicciones.

         Tengo miedo.


          Yo tengo cierto temor de concurrir a trabajar el primer día de clase presencial con alumnos y encontrarme con un curso de treinta chicos a 50cm de distancia, en un aula mal ventilada, sin máscaras ni alcohol en gel, la mitad sin tapaboca y que los directivos me digan con su mejor sonrisa que esto es una vocación, que a los chicos que vinieron no se los puede echar y que es lo que hay...

         Por eso hay que concientizar a los colegas que hay que ir a las escuelas (lo de la virtualidad antiestatutaria tampoco es la solución, fue el problema) pero no trabajar con alumnos si no están dadas las condiciones. Está bien tener vocación pero no vocación de morirse...


         Por eso le digo al ministro off-shore Trotta y a la no-ministra Acuña que yo, y creo que todos los docentes, queremos trabajar, pero también queremos que las condiciones estén dadas, porque lo que no queremos es enfermarnos o morirnos (incluyo acá a alumnos y familias).

         Y a mis amigos de los sindicatos les digo que además de pensar en la próxima elección traten de defender un poco más el estatuto... la virtualidad es antiestatutaria, todos lo sabemos. Los sindicatos deberían tener ellos un protocolo para las escuelas en las que no se cumplen las condiciones, no se si lo tienen...

          Traten también si pueden y si Kicillof se los permite pedir aunque sea tímidamente por los sueldos vergonzosos que padecemos. Larreta pondría en serios aprietos a Axel si decidiera unilateralmente aumentarle a los docentes un 30% (digamos). Aunque esto no va a pasar... ideológicamente estos tipos prefieren perder una elección antes que aumentarle a los maestros. Igual con el tema sueldos los sindicatos están bien calladitos.


          Finalizo...


          Las clases tienen que empezar y presenciales. Con todas las medidas de seguridad y todos los protocolos. Pero hay que poner...


Poniendo estaba la gansa.

          A la larga es cuestión de guita.

          Y si no ponen no empieza nada...


          Es todo.



          PD: no es admisible como respuesta “... éramos tan pobres...”







 

miércoles, 16 de septiembre de 2020

La no-escuela y el recuerdo de mamá

     No es la primera vez que trato de escribir este artículo. Siempre, cada vez, pasa algo que me obliga a reformularlo. Primero, la renuncia de Puiggrós y el ministro Trotta (el de la off-shore) declarando que no va a haber promoción automática, y todas las aclaraciones. Después, Acuña y las escuelas-cíber para chicos porteños pobres y desconectados. Ahora, escuelas en las plazas y las controversias. Mejor me apuro antes de que pase algo más...

      Va pasando el tiempo. La pandemia sigue, los casos no bajan (suben mucho en el interior), el aislamiento continúa y las clases parece que este año no van a volver. La telescuela ya fracasó y se transformó en no-escuela. Creo que el daño educativo de toda esta situación es enorme y la mayoría de los actores sociales lo subestiman... gobierno, oposición, sindicatos, docentes, alumnos, padres, todos están cómodos con esta situación y muchos creen que los temas se recuperan, que la salud vale más, que con computadoras y conectividad se puede suplir a la escuela física, y afirmaciones de este tipo. Obviamente no todos los actores que mencioné sostienen todas estas afirmaciones, pero todos sostienen alguna, o algunas de ellas.


      Antes de seguir, me posiciono. En general, creo que el aislamiento estuvo bien, aunque no puede ser para siempre, creo que debieron hacerse más testeos en su momento, y que los que van a marchas sin tomar recaudos o hacen fiestas o asados son medio boludos. Esa es mi opinión en general.

      En lo educativo, si lo que se da de contenido en un año se pudiera recuperar al siguiente año la escuela podría durar la mitad del tiempo, así que no, no se recupera todo, quizás parcialmente algo pero todo no. Además sobre todo en secundaria hay materias que al año siguiente no continúan y los últimos años no tienen año siguiente. Perder el último año, aunque el alumno pase y se reciba, para un técnico químico (por ejemplo) que este año no pisó el laboratorio, es grave.

      Que la salud vale más es cierto, aunque también es cierto que el aislamiento no puede ser eterno, y en algún momento habrá que volver a la escuela presencial. En CABA y en la provincia de Buenos Aires en algunos municipios, si bien hay casos, la situación es estable. Con los cuidados del caso ya se podría ir pensando la vuelta.

      Ya se infiere de lo que escribí que los zoom, el edmodo, los meet, el classroom, los grupos de whatsapp, instagram, facebook y todo lo que se les ocurra no suplen a la escuela presencial. Son parches y ni siquiera para todos, para algunos, para los que tienen computadora, conectividad... y ganas.

     Esto último mucho no se dice, es antipático escribir esto, pero la escuela presencial impone ciertas normas que le dan sentido como institución. No es un ágora del saber donde los interesados asisten de buena gana. La escuela impone y se impone y muchos se resisten a ella. Un alumno que deja de asistir es un desertor, un alumno que no cumple sacará bajas notas y de ser necesario recursará el año. Los alumnos tienen espacios designados para ellos, tiempos que deben cumplir, vestimentas que deben usar, conductas permitidas y conductas no permitidas (los famosos acuerdos institucionales de convivencia). Esto es una descripción, no digo que todo esto esté bien o no pueda mejorarse (leer a Foucault es saludable en este punto). Lo cierto es que si bien es deseable que haya ganas, la escuela presencial tiene una función social y no puede depender de las ganas... si no hay ganas la escuela tiene que funcionar igual.

     La cuestión es que la telescuela no cumple con nada de esto, fracasó. Por eso creo que el término telescuela puede cambiarse por no-escuela.


      A estas alturas es más o menos obvio que en marzo había una pandemia desconocida hasta entonces, y creo personalmente que el reflejo de suspender las clases presenciales estuvo bien. También estuvo bien mantener el contacto con los chicos a través de la telescuela (o no-escuela), aunque colegas a los que respeto opinan que debió bajarse la persiana hasta el año que viene y que todos recursen (quizás habría sido mejor y en algún universo paralelo lo estén probando). Pero todo esto fue en marzo, ya estamos casi en octubre...

      No conozco casos exitosos de telescuela, es decir, que los alumnos a esta altura del año sepan lo mismo que lo que hubieran sabido presencialmente (no toco la socialización que da la escuela presencial porque el aislamiento presupone que no la haya, hablo solo de los contenidos). A veces saben un poco menos, a veces mucho menos, a veces nada y a veces se transforman en cenáculos del saber, donde saben casi lo msmo pero son diez de un curso de treinta. Si no fuera por los veinte que quedaron afuera estaría bien. Pero yo no conozco todo, por ahí en algún lado resulta, o para alguna materia aislada, pero en promedio estimo que no, que la escuela que fue telescuela ahora es no-escuela.


     Hasta acá es opinable, pero no da para mucha pelea. Ahora viene lo bueno...

      Mi postulado es que octubre no es lo mismo que marzo y que lo que en marzo valía en octubre ya se puede discutir un poco. Estoy hablando de las condiciones de trabajo de los docentes. No del sueldo (del sueldo creo que ya escribí como diez artículos), sino de las condiciones de trabajo.

      Para ser concreto, creo que es un abuso que me hayan quitado mi lugar y horario de trabajo, que está garantizado por ley (el estatuto y el reglamento por lo menos, de la provincia que sea). Aclaro que conozco que hay decretos firmados en marzo que suspenden las clases y que propugnan la educación virtual a distancia, a título de continuidad pedagógica. La cuestión es que un decreto es menos que una ley (que algún abogado me corrija si no es así, me puedo equivocar), y no la puede modificar eternamente. De hecho decretos como esos requieren consenso, y en marzo ese consenso existía. En marzo, con pocos casos todavía, si bien no hubo ninguna comunicación oficial, cada tanto salía alguna noticia en los diarios en la que se aventuraba que las clases volvían después de las vacaciones o poco más (la mayoría, me incluyo, pensábamos eso).

      Bueno, no pasó así. Los casos crecieron, la fecha se fue corriendo, los docentes empezamos a percibir que la telescuela es un fracaso y que la situación se iba a alargar. En síntesis, lo que está bien para tres meses, no lo está para un año.

     Entonces, como decía Lenin... ¿Qué hacer?

     Creo que dejar de trabajar no se puede, si era una opción en marzo ahora es algo que sucede en el universo paralelo que mencioné, acá ya no se puede. Pero tampoco es exigible el teletrabajo y continuar así vulnera nuestros derechos, que también los tenemos. Se han dado situaciones curiosas... directores exigiendo constancias por no poder asistir a un meet, o enojados porque en un curso en vez de hacer siete trabajos prácticos se hicieron cinco, alumnos mandando trabajos o mensajes a las tres de la mañana, por decir algunas.

      Insisto, tengo el derecho a tener un horario de trabajo y un lugar de trabajo, la no-escuela no me puede perseguir hasta mi casa a las tres de la mañana, aunque sea en nombre de los pibes. Todo tiene un límite. Cuando se dan conflictos entre profesores, directores o inspectores, hay que entender que lo que se les pide a los docentes no es exigible... por ahí uno para no andar peleando siempre termina negociando y haciendo algo, pero uno podría ponerse duro y exigir el acceso al lugar de trabajo, o declarar no disponer de computadora, o no acordar con pagar internet o datos para esto, o tener el derecho a la ART... derechos laborales, que le dicen.

      Es claro que estoy consciente que dada la orientación política de los principales sindicatos, ninguno va a salir a reclamar esto, pero eso no quita que me estén conculcando mis derechos a través de un decreto...

      ¿Qué hacer? (decilo, decilo de una vez).

      Los intentos de vuelta de Acuña fueron ambos una payasada. La escuela no es un cíber para pobres y las plazas no son aulas. Eso no... clase por ahora no.

      Y ahora, les pongo una imagen relajante y tómense unos minutitos para putearme...


      Los docentes tendríamos que volver a las escuelas (por ahora sin chicos)...








      Lo dije, y a mi mamá y a mi hermana les debe picar la nuca, como si estuvieran acordándose de ellas.

      Lo lamento. A estas alturas, en octubre, es lo que pienso y creo. Aunque sea para hacer lo mismo que venimos haciendo hasta ahora, la no-escuela, pero en el tiempo y lugar que corresponde. Para que la escuela pierda ese no que le puse adelante y esté abierta, para lo administrativo o para planificar el difícil 2021, y cuando se pueda, para dar clase... Con todas las precauciones del caso, pero pienso que tenemos que recuperar el derecho al lugar y horario de trabajo.

      Salvo el personal de la salud (aplausos), nadie se agarra el covid por ir a trabajar si toma los cuidados necesarios. Sí los que festejan cumpleaños o hacen asados o van a marchas de pelotudos.

      Lo lamento, pero opino que deberíamos volver...


      Igual no se hagan mucho problema, es la opinión de un solo tipo. Y dada la orientación política de los sindicatos y el constante pasaje de facturas y chicanas entre gobierno nacional, capital y provincia, no creo que volvamos hasta el año que viene. Ya podría predecir que a Larreta no lo van a dejar reiniciar las clases ni un día antes que a Kicillof.

      Sí, señores, por si faltara algo, el año que viene hay elecciones.


     Dejen de acordarse de mi mamá.

     Es todo.



      PD1: es algo descolgado pero lo quería decir... estoy de acuerdo con que CABA tenga que ceder coparticipación... pero también estaría muy feliz si Mendoza y San Luis formaran un nuevo país... y váyanse a la mierda ya que están ...

      PD2: ministro Trotta con offshore... renuncie!


 

miércoles, 8 de julio de 2020

Acotaciones y recomendaciones varias (y vanas)

      Sobre la pandemia y la cuarentena ya se ha escrito mucho, incluso yo he escrito un par de cosas, así que sobre el tema central no voy a insistir. En términos generales estoy de acuerdo con la cuarentena, no cambió mi posición.
      Lo que sí quería compartir son ciertas reflexiones o acotaciones que surgen de la pandemia pero no son opiniones sobre la pandemia (o la cuarentena) en sí.

      Empiezo:

      1- Los barrios populares: es curioso que durante los cuatro años de macrismo se acusó a políticos y medios oficialistas de romantizar la pobreza. Si te echaban del laburo... lo bueno de ser independiente. Si comías carne una vez por mes... lo bueno de bajar el colesterol. Si no podías usar más el coche o tomar el colectivo... lo bueno de andar en bicicleta, o caminar.
¿A qué viene esto?
      Es claro (por ejemplo) que la villa 31 o la 1-11-14 son tan populares como Villa Urquiza, en los tres viven humanos que podrían considerarse parte del pueblo, la diferencia es que en los dos primeros el pueblo vive hacinado y sin muchos servicios esenciales y en Villa Urquiza no...
      Decir que un barrio carenciado o una villa de emergencia es un barrio popular es, con la excusa de no estigmatizar, un modo de romantizar y ocultar la situación.
      La situación que se oculta es el gigantesco problema de vivienda que tiene el país. No es un pase de factura a este gobierno ni al anterior. La villa 31 existe desde la década del 30 y se llamaba villa desocupación. Ningún gobierno hizo nada ni pensó alguna solución para estos barrios carenciados. Algunos construyeron más viviendas, otros menos, pero poquito con relación al problema. Es más, a los milicos se les ocurrió sacarlos con topadoras...
      Ahora, con el covid-19 es claro porqué el GBA la tiene mucho más complicada que CABA o el resto de las provincias. Porque está lleno de barrios populares, y la solución no es que los policías no los dejen salir de la casa o que vaya Berni a hacer quién sabe qué cosa... la solución sería que les den una nueva casa donde no vivan seis en un cuarto y sin cloaca... pero eso sería un plan a largo plazo que requiere inversión y acá de eso no hay.

      2- El gobierno comunista: es claro para mí que todo el evento Vicentín va a quedar en la nada, nada se va a expropiar y hasta por ahí les dan plata. Este gobierno tiene un discurso progresista pero en los hechos no es ni siquiera de centro izquierda. Seamos generosos y digamos que es populista de centro, un poco más de centro que el gobierno de Cristina. Recordemos que Alberto era de la U Ce De y fue en la lista de Cavallo.
      En términos más generales el peronismo no sostiene la lucha de clases, siempre busca ese acuerdo nacional que en el mejor de los casos le da algún pequeño beneficio a las clases bajas pero no altera las cosas en lo sustancial (por eso sigue habiendo villas entre otras cosas). Por las dudas, no estamos en el mejor de los casos, ni siquiera en un caso bueno...
      A los desencantados les digo que si quieren ver como a los agrogarcas de Vicentín los meten en cana y les expropian la empresa (como debería ser) traten de votar a la izquierda la próxima vez.
      A los que de todos modos piensan que esto es comunismo, aflojen con el fernet y no miren TN por un rato al menos.
      Finalmente, habría que ver qué tapa todo esto. Por ejemplo, nadie habla del aborto, promesa de campaña de este gobierno...

      3- Medios pillos: esto ya lo escribí, pero como nadie dice nada lo repito una vez más.
Los medios, a favor o en contra del gobierno, a favor o en contra de la cuarentena, ganan más plata con esto porque los ve más gente que tiene que quedarse en su casa. La tele en estos 110 días ha tenido un público cautivo que antes no tenía y que cuando esto termine no tendrá más. Esto se lo guardan y está bien, es su negocio, no hay que avivar giles, pero nadie más (externo a los medios) lo dice o hace algún comentario. Es más interesante mantenernos entretenidos con la lucha grecorromana entre Larreta y Kicillof por los runners (corredores)...
      Un tema anexo, pero que pongo acá porque todavía no merece un apartado especial es que los periodistas que piden por la libertad de prensa son los mismos que se hicieron los boludos cuando rajaron a un montón de periodistas en el gobierno anterior (de Télam o Clarín, por ejemplo). También aparentan desconocer que el hecho de que Majul sea un periodista (malo para mí, pero periodista al fín) no impide que sea un delincuente y que ser investigado no es persecución de por sí. Les diría que no se preocupen, que como con Vicentín, con esto tampoco va a pasar nada...

      4- La telescuela desigual: no voy a repetir, lo único que queda claro es que la telescuela profundiza las desigualdades. Todos perdieron en esta modalidad, tengo para mí que en la relación pedagógica el contacto humano es irremplazable... pero eso sí, los chicos de una villa en la matanza perdieron más que los chicos de una privada en Vicente López (elijo del GBA para no centrarme en CABA). Aunque me digan que es un barrio popular. O aunque los aprueben a todos, como va a pasar. Y cuando se salga de esto, las aulas que tienen 25 alumnos donde entran 25 van a tener ventaja sobre las que tienen 40 y entran 20. Algunos irán a clase una vez de cada dos y otros irán una de cada tres o cuatro. No es difícil asociar ejemplos con cada caso. Porque así como no se construyen viviendas tampoco se van a construir escuelas.



      Finalmente, para cortar con la mala onda y la queja, les digo que leí y que ví en este tiempo. No todos son grandes autores o películas, es lo que ví o leí en este tiempo y me impresionó como para comentarlo acá (también vi y leí mucha bosta). Así que entre lo que leí están el Quijote (relectura en realidad) y El Hobbit de Tolkien y de lo que vi me quedo con Los duelistas de Ridley Scott (curiosamente yo empatizo más con el malo, no se por qué), South Park (siempre) y Trailer Park Boys (no los conocía pero me hicieron reir bastante).

      Como decía Capusotto, es eso o ver a Mauro Viale.

      Es todo.



      PD1: lean el maldito Quijote. 
      PD2: ¿ya se está cobrando el impuesto a la riqueza?

domingo, 10 de mayo de 2020

Refritos, podios y otras consideraciones.

        Hay cierto cansancio, ciertamente estamos podridos.
        Entonces, como estamos podridos y no quiero seguir profundizando con la pandemia y la cuarentena he decidido hacer de esta entrada una especie de refrito. En efecto, voy a poner los enlaces de mis tres artículos más leidos.

        Así, como si fuera una especie de ránking musical, voy del tres al uno...





        En el puesto número tres: El otro es idiota, los macristas son idiotas, los peronistas son idiotas, los zurdos son (somos) idiotas... En un artículo que casi no parece escrito por mí, llamo a la empatía y a la concordia entre los distintos grupos de idiotas que conforman la vida política idiota de este idiota país...
          Disfrutenlo con empatía, no sean idiotas...

       En el puesto número dos: Artículo 2°, este sí parece escrito por mí. Por supuesto me gané la reprimenda de muchos amigos y conocidos chupacirios. En resumen, pido modificar la Constitución en su artículo 2° para no sostener más al grupo de tocachicos adoradores de Súperman. Así que curas, obispos, cardenales , papas, si quieren a su dios, páguenselo ustedes (y no que lo paguemos todos con nuestros impuestos como sucede).
        Recordemos que la plata que se llevan los curas, no va a salud o educación.

        En el puesto númeo uno, el más leído: Paro docente, claramente escrito por mí, con el que me gané miradas torcidas y retiro de saludo de varios de mis democrátcos colegas. No es un artículo tan jodido, solo delimito un poco el término carnero y las excusas de algunos docentes para ser carneros, pero se ve que a muchos colegas mucho no les gustó...

        Así que los que agarraron el blog tarde, lean y opinen, que es gratis.

        Termino este corto artículo con algunas conjeturas insidiosas sobre la cuarentena...


        El número de infectados suele subir el día que habla Alberto.

        No se suele informar cuántas camas de terapia intensiva están ocupadas.

        Nadie hace la resta Contagios – fallecidos – recuperados, que son los enfermos vivos reales.

        A los que estuvieron en contacto con contagiados en las villas seguramente no los van a llevar a ningún hotel.

        Ya no se habla más de los detenidos o del accionar policial.

        Los medios evitan mencionar el hecho de que tienen más audiencia.

        A cualquier crítica hacia la cuarentena la asocian a la derecha.

        Y podría seguir, pero mi idea fue hacer un refrito, no otro artículo sobre la cuarentena (ya hice algunos y sigo opinando más o menos lo mismo).

        Los dejo, entonces, disfrutando del podio.


        Es todo.


        PD: Alberto... amigos infectólogos... no da bardear a Suecia...